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Una
mujer de treinta y tantos años, con un hijo muy guapo, un marido no menos
estupendo y comprensivo, un trabajo en el que tiene éxito, y con una vida
sexual discretita, lo tira todo por la borda cuando conoce a un individuo
que le promete la transgresión y el placer hasta ahora desconocidos.
Dudas, ocultación, descubrimiento, crisis e incierta reconciliación son
los pasos a seguir desde ese momento.
Es
el argumento de la película, pero podría ser perfectamente un modelo
para hacer películas sobre mujeres urbanas que van dejando de ser jóvenes.
En sí mismo el esquema no está mal, y ha dado alguna película de interés,
pero lo que es evidente es que sólo con él no se va a ninguna parte.
Hace falta trasladarlo a la pantalla con un mínimo de sapiencia
cinematográfica, y eso es lo que aquí no existe.
Por
si la historia no fuera lo bastante tópica, la puesta en escena no hace
sino abundar en los tópicos. Se busca un amante impersonal, aislado, del
que nada se conoce (es decir, el problema no está en el amante, sino en
la mujer, como ella se encargará de decirnos y decir a su atribulado
marido más adelante); se subraya la timidez inicial de ella (güisqui
tras güisqui), su sumisión; se intercalan las escenas de su aventura con
las de la vida familiar feliz (que poco a poco dejará de serlo, claro) y
nos muestran conversaciones recopilatorias de una vida y diseñadoras de
un futuro que, o tienen los esposos muy a menudo, o precisamente ahí
estaba la cámara para captarla cuando la tuvieron. Y todo ello con una
cadencia que aboca a un aburrimiento sin paliativos.
En
cuanto al resto de los personajes, la cosa es aún peor. Los jefes del
trabajo son comprensivos con los descensos de producción que lógicamente
empieza a haber, el amante se hace el interesante y misterioso, pero más
bien es gilipollas, y el marido, ¡qué marido! Se supone que es
comprensivo y la directora ha declarado que aporta humanidad al filme,
pero lo único que transmite son ganas de asesinarlo. ¿Cómo creernos que
acaba declarándole su amor, ni siquiera que lo haya amado alguna vez?
Hay
también metáforas: los partidos de tenis, el güisqui vomitado, la
angostura de la vivienda familiar frente a la espaciosidad de la escena
del delito y, por supuesto, la piscina final. La simple enumeración ya da
una idea de su trivialidad. No abundaremos en ello.
Vemos
aquí la enorme distancia que hay entre tener una idea, que puede ser
incluso buena, y rodar una película aceptable. La idea es condición
necesaria, pero en ningún caso suficiente, y no estaría mal que esto lo
supiesen toda esa legión de advenedizos que se lanzan sin ningún recato
a dirigir una película sin tener el más mínimo conocimiento de los
medios expresivos de este arte. Por aquí también tenemos muchos de esos.
Marcial Moreno
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LE
SECRET
Nacionalidad:
Francia, 2000.
Dirección:
Virginie Wagon.
Guión:
Virginie Wagon y Erick Zonca.
Fotografía:
Jean-Marc Fabre.
Intérpretes: Anne Coesens, Michel Bompoil,
Tony Todd, Quentin Rossi.
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