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Dos
hermanos con sus esposas llegan en un cómodo yate hasta unas pequeñas
islas dela costa de New Hampshire. Uno de ellos es un poeta de prestigio
que parece haber perdido la inspiración y también la ilusión del amor
por su esposa, la cual ha acudido hasta ese lugar para hacer un reportaje
fotográfico. Allí, hace un siglo ocurrió un terrible doble asesinato
por el que dos mujeres fueron masacradas con un hacha. Se ajustició en la
horca a un pescador sospechoso. Pero el caso no pudo quedar cerrado porque
siempre se pensó que hubo un error en el proceso.
El
peso del agua cuenta la investigación que la fotógrafa va realizando
sobre este lamentable incidente y de cómo la averiguación de la verdad
va lentamente destapando la mentira de las relaciones de pareja de ambos
matrimonios. No hay prácticamente nada más en este resumen del filme que
damos. La historia que se cuenta está vacía de ideas y discurso, llena
de confusos paralelismos y evidencias subrayadas que a veces llegan a
sonrojar al espectador, por mucho Freud que se invoque y mucha denuncia de
opresión de las mujeres en el siglo pasado que se denuncie.
Las dos
historias que se cuentan se solapan muchas veces forzadamente: una, la del
siglo XIX, en el pueblecito de pescadores, con una escenografía muy
cuidada y una estética algo remilgada, bastante bien hilada
aunque con las clásicas trampas de guión de intriga (eso de
ocultar datos para después sorprender al espectador) y se carga de trazos
gruesos para añadir morbo al asunto (incesto, lesbianismo). La segunda
situación, la de los matrimonios encerrados en el barco de recreo que
miran con el rabillo del ojo del deseo al cónyuge del otro, esta contada
confusamente, creando situaciones poco verosímiles (intentar hacer el
amor entre los legajos de un archivo) o situar tópicamente el final catártico
del filme en medio de una tormenta en el mar.
Los
actores prácticamente se limitan a estar delante de la pantalla. Sean
Penn repite ese rol de hombre atormentado que vive en medio de la confusión
y como es poeta afamado recita de vez en cuando sus versos en plan
esfinge. Ellas, muy bellas siempre, a la vez se dejan fotografiar con todo
su “glamour”. En fin que en El peso del agua pesa más el
tiempo de la película que el líquido elemento. Por cierto, uno no llegó
a enterarse del por qué del título de la película.
José Luis Barrera
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THE
WEIGHT OF WATER
Nacionalidad:
EEUU, 2000.
Dirección:
Katrhyn Bigelow.
Argumento:
de la novela de Anita Shreve.
Guión:
Alice Arlen.
Fotografía:
Adrian Biddle.
Intérpretes:
Seann Penn, Elizabeth Hurley, Catherine McCormack, Sarah Polley, Josh
Lucas.
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