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Probablemente
ha sido el fracaso comercial en los Estados Unidos el que ha animado a los
distribuidores de nuestro país a bautizar sólo como El
libro de las sombras a este primer largo de ficción de Joe Berlinger
(prestigioso director de documentales hasta el momento) y sólo unas enigmáticas
“BW2” en las carteleras delatan que estamos ante la segunda parte de The
Blair Witch project.
Si aquélla sorprendió
por su descarada propuesta (hacer pasar imágenes domésticas por un auténtico
documental) y logró enganchar a muchos por su impecable campaña de
marketing (que incidía sobre todo en lo “verídico” de las imágenes),
esta segunda parte comienza con un prólogo que recoge las quejas de
habitantes de la zona de Maryland donde transcurría aquel falso
documental, por la avalancha de “adictos” que han llegado... aunque
ellos tienen todos montados chiringuitos a costa del mito. Un segundo prólogo
nos habla de unos personajes desquiciados tras una nueva experiencia en
los famosos bosques. Luego, comienza la película (y nunca mejor dicho,
porque las imágenes del prólogo son en vídeo) y, a partir de este
momento, todo vale.
Todo vale implica
machacar al espectador con efectos de la más variada índole (ralentis,
acelerados, digitalizaciones), con imágenes en vídeo y en celuloide, con
saltos en el tiempo hacia atrás y hacia delante, con imágenes
“reales” y otras que sólo están en la mente de los protagonistas,
con explicaciones “reales” y otras manipuladas con tal de, insistimos,
desorientar continuamente al espectador.
Al final, hay una
explicación y todo que, aunque no da todas las claves al espectador, sí
deja claro que de bruja nada de nada, todo se reduce a un “cuelgue”
monumental de los cinco protagonistas que, mientras devoran canutos y
alcohol a velocidad de vértigo, son capaces de cometer atrocidades
impropias de la mismísima bruja, ya sea con otros grupos de “adictos”
al mito de Blair o con dos de las componentes de su propio grupo.
Vista así, la propuesta
de Berlinger tiene su gracia y todo, porque se permite mofarse de estos
mitos massmediáticos, de esas campañas publicitarias engañosas y, en
definitiva, de la incredulidad de los jóvenes espectadores, que toman por
“auténticas” unas imágenes que no son más que producto de sus
propias debilidades.
El problema radica en que
para lograr su propósito, Berlinger utiliza las mismas trampas y
manipulaciones que pretende denunciar y el espectador acaba harto de tanto
efectismo, de tanta manipulación, de tantas verdades a medias y con la
sensación de que, en el fondo, las presuntas denuncias del
“documentalista” Joe Berlinger no son más que un elemento más dentro
del bombardeo de imágenes que propone la película y, a su vez, este
bombardeo no es más que la táctica utilizada por una segunda parte que
pretende sorprender al espectador utilizando caminos lo más alejados
posibles de la primera entrega... pero tanto se han alejado del modelo
original que han acabado volviendo al punto de partida y ofreciendo más
de lo mismo.
Mr.
Kaplan
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BOOK
OF SHADOWS: BLAIR WITCH 2
Dirección:
Joe Berlinger.
País: USA.
Año: 2000.
Duración: 90 min.
Interpretación: Kim Director (Kim Diamond), Jeffrey
Donovan (Jefrey Donovan), Erica Leershen (Erica Geerson), Tristen Skylar (Tristen
Ryler), Kurt Loder (él mismo), Chuck Scarborough (él mismo), Lanny
Flaherty (sheriff).
Guión: Joe Berlinger y Dick Beebe; basado en los
personajes creados por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez.
Producción: Bill Carraro.
Producción ejecutiva: Daniel Myrick y Eduardo Sánchez.
Música: Carter Burwell.
Fotografía: Nancy Schreiber.
Montaje: Sarah Flack.
Diseño de producción: Vince Peranio.
Dirección artística: Rob Simons.
Vestuario: Melissa Toth.
Decorados: Susan Kessel.
Dirección de producción: Bill Carraro y Dana Robin.
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