cinema paradiso
Encadenados arrow Cinema Paradiso arrow 36ª edición del festival de cine de Huesca (7): epílogo
36ª edición del festival de cine de Huesca (7): epílogo Imprimir E-Mail

Una entrevista y otros paseos
Escribe Adolfo Bellido López
Fotografías Elvira Ramos González
(Huesca, 17 junio 2008)

hu58-angel_garces.jpg

Un festival con sabor

Huesca ha cumplido su trigésimo sexta edición. Muchos años, pues, y una proyección internacional, merecida, en el campo del cortometraje. Con sus logros y fallos es un festival necesario.

De todas maneras, con vistas a posteriores ediciones, y para lograr alcanzar los precisos “subidones”, como Mariví Bilbao refiriéndose a su homenaje, deben tratarse de evitar algunos errores fácilmente subsanables y que, para mí, se centrarían sobre todo en:

  • evitar en lo posible que “se caigan” del certamen, secciones paralelas e importantes que durante otros años se han llevado a cabo y que en éste, probablemente por problemas económicos, se han reducido;

  • cuidar más los homenajes a directores importantes (y por tanto a los homenajeados). Tavernier vino, sonrió y se marchó. No fue así, pero casi. La presencia del realizador, o de los homenajeados, es uno de los acontecimientos importantes. Debe haber tiempo, por ejemplo, para que puedan ser entrevistados. Eventos de ese tipo son los que pueden dar realce mediático al certamen. Los cortos, en sí mismos, no lo dan en su totalidad. No solamente basta hoy, por desgracia, con hacer las cosas bien, también hay que darlas a conocer vía informativa y, en especial, cara a las televisiones de ámbito nacional;

hu55-adolfo_casino.jpg
  • publicar libros útiles sobre ciclos y personajes homenajeados. En esta edición se echó en falta uno sobre Tavernier. Los otros publicados, en conjunto, son pasables, discutible el enfoque en alguno, pero de todas manaras válidos como forma de centrarse en la sección explicada. Muy interesante la entrega del libro sobre los cortometrajistas aragoneses de 2007 junto a dos DVD que contienen sus trabajos;

  • tener en cuenta que un festival debe durar exclusivamente lo que debe durar, aunque parezca una perogrullada. Me explico, ¿por qué el festival de Huesca tiene que durar diez días? ¿No serían suficiente siete? Pienso que sí. Los diez días dejan muchos huecos. También, es verdad, mucho respiro, pero tal duración, creo, supone una pequeña perdida de tiempo y... de dinero;

  • la idea de que sean los espectadores los que voten y den el premio a la mejor película de la muestra del cine europeo, me parece buena, pero con reservas. Se dice muy correctamente que se trata de una “muestra” de cine europeo. No va más allá. Películas que ya se conocen en otras ciudades o que están a punto de estrenarse. Se puede discutir la inclusión de algunos títulos, pero por lo demás es la forma de dar a conocer un cine que no van a ver a los espectadores oscenses. Lo más discutible es el método de votación. Los asistentes deben calificar con un número (de 0 a 10) la película que acaban de ver. No hay posibilidad de reflexión. Visto y decidido. Con todo, el error es otro. Tan simple como que la película que posee mayor posibilidad de ser premiada es aquella que cuente con menor número de asistentes. Es difícil que el galardón recaiga en aquellas sesiones (si votan la mayor parte de los asistentes) con mayor número de espectadores. Fue una de las razones por las que fue premiada Cien clavos de Olmi. Nada que objetar sobre su premio. Es una gran película, sin duda, pero si se hubiera pasado en sesión de noche en vez de hacerlo en sesión de tarde, estoy convencido de que no hubiera sido la “premiada” por el público. El problema será cómo cambiar el sistema de votación a otro más justo. No tengo la solución para ello;

  • hu113-lloresns_adolfo.jpgcuidar más las traducciones de las sinopsis del catálogo, así como los nombres y apellidos (correctos) de los participantes. No estaría mal el incluir, como se ha hecho alguna vez, un pequeño currículum de los realizadores participantes;

  • un incremento, aunque sea mínimo, de gente del cine y de medios. Una cosa implica la otra. No soy muy partidario del “glamour” de los festivales, pero a veces es necesario como forma de salir en los medios. Periodistas de medios, revistas de cine habría a nivel local, no abundaban a nivel del resto de España, y eran mínimos de otros países. Por allí estaban Jesús Ángulo o Hilario J. Rodríguez, pero porque habían escrito alguno de los libros, y su estancia fue como la Tavernier. Parecido ocurrió con Quim Casas que formaba parte de uno de los jurados. Estuvo Antonio Llorens (Cartelera Turia), que no se pierde un festival (venía del de Granada tras haber estado en el portugués de Troya), también Jorge García de la revista argentina de cine El amante, que me reconoció como autor del libro sobre Budd Boetticher (“uno de los pocos publicados en el mundo sobre este realizador”, dijo);

  • a ser posible, no realizar la sesión de clausura del festival con una película que (aunque hable de cine) hace meses se estrenó en España. Se trata de Rebobine, por favor de Michel Gondry.

  • hu118-argentino.jpg

Con todos los peros que se puedan poner, mayores son sus logros y el festival debe seguir adelante. La muerte de Pepe Escriche es sin duda un varapalo para todo el equipo directivo, pero Ángel, Lázaro, Alberto y Montse tienen suficiente experiencia para continuar con el certamen y conseguir mantenerlo en un alto nivel.

Quizá sea el próximo un año de transición. Y no solamente por ese lamentable hecho, también por los momentos de vacas flacas que vivimos y la fastuosidad de algunos de los eventos que rodean a Huesca, como es la Exposición mundial del agua en Zaragoza o el ascenso... del equipo de fútbol de la ciudad a segunda división.

Huesca y alrededores

hu3-sede_prensa.jpgHuesca es una ciudad pequeña, tranquila y acogedora. Sus habitantes son serviciales, agradables. La ciudad posee curiosidades artísticas, como la iglesia y el claustro de San Pedro o la catedral. Se puede callejear por calles estrechas de su antiguo centro y toparse con sus historias y leyendas más o menos sangrientas, como esa inolvidable de “la campana de Huesca”.

Pasear tranquilos, sin miedo a perderse, al lento ritmo que marca la ciudad. Se podrán encontrar rincones agradables y visitar exposiciones, alguna tan interesante como la que existe en el Centro de turismo: un paseo por el campo educativo (concretamente sobre “las escuelas” de la época) a lo largo del siglo XX. Un viaje a la escuela del pasado, a sus tics, a la nostalgia y también a la opresiva educación de la dictadura. Reflexión también para algunos que hoy hablan, como si fuera el coco, de la asignatura sobre la ciudadanía. ¡Qué nos van a contar a los que soportamos el peso de aquella otra “materia” llamada “Formación del Espíritu Nacional”! Una entrañable, clara y necesaria exposición que aconsejamos visitar a los que lleguen a la ciudad oscense.

Y luego están sus bares y restaurantes, con tapas y comidas tan buenas como abundantes. El problema es que, referido al condumio, todo es aquí bastante caro.

No está mal dar una vuelta por los alrededores de Huesca. Alejarse unos kilómetros, no demasiados, y acceder a la Sierra de Guara donde está, por ejemplo, la población medieval de Alquezar. Pasear por los cañones del río y admirar la ciudad parada en el tiempo ante la mirada de su gran fortaleza árabe. O si se desea, acercarse al espectacular paisaje del “reino de los mallos”, a la colegiata de Bolea o al castillo de Loarre, allá donde Paul Verhoeven quiso rodar Las cruzadas que nunca fueron y donde Ridley Scott filmaría imágenes para su fallido El reino de los cielos.

Y fue allá, en Loarre, donde nos encontramos a cinco cortometrajistas de diferentes nacionalidades (Irán, Canadá, Polonia, Francia, Corea del Sur), todos ellos aparentemente hermanados en una amistad promovida por el cine. Dominic Goyer (Une robe blanche) chapurreaba español. Con él nos entendimos y nos hicimos entender con el resto que, como es lógico, se comunicaban en inglés. Con ellos quedamos para hablar unos días después sobre el panorama del cortometraje en su país. Sería un día antes de la terminación del certamen. En aquel momento todos ellos estaban expectantes a la espera de los premios del festival.

hu72-loarre.jpg

Conversación con cinco que fueron seis

Los cinco cortometrajistas estuvieron presentes en la pequeña charla que mantuvimos. Aquel mismo día, en un cóctel, Antonio Llorens nos presentó a una directora vasca que vive en California y ha realizado allí un corto (Footnotes to a house of love), Laida Lertxundi. Le propusimos se uniera al grupo. Y así lo hizo.

Fue una charla corta pero intensa. Algunos tenían prisas, pendientes del pase inmediato de su corto en la sección internacional del festival, pero todos aguantaron el tipo.

hu86-dominic_marie.jpgEstuvieron presentes la francesa Marie Vernalde (Le parloir), el coreano Seuk-Hawn Kim (His december 20 story), el canadiense Dominic Goyer, el polaco Robert Sowa (Sekwens), el iraní Amir Hossein Birjandi (Hozour), y la española Laida. De todos ellos, es Marie la que más relación ha tenido con el cine. Desde hace quince años trabaja como actriz, sobre todo en producciones televisivas.

El coste de los cortos que han realizado ha sido de unos diez mil euros. Dominic afirmó que el suyo había costado unos sesenta mil. No creo que entendiese muy bien la pregunta, ya que el coste me parece excesivo.

Todos ellos se quejaron de la dificultad para dar a conocer su obra. No hay circuito para ello. Tan sólo lo puede hacer a través de los festivales, las televisiones e Internet.

En Francia, dice Marie, hay seis canales televisivos que compran cortos. También algunas cadenas de cine se especializan en ellos. Actualmente existen 2600 salas en toda Francia que proyectan cortos.

Según Robert, Polonia posee tres canales públicos de televisión y uno dedicado exclusivamente a programas culturales.

En Irán curre lo mismo, afirma Amir. Hay siete cadenas de televisión.

En Canadá el “refugio” de los cortos también está en la televisión, confirma Dominic. Similar es lo que ocurre en Corea, concluye Seuk-Hawn.

hu114-vasca.jpg

Más opciones encuentra Laida en Estados Unidos: la salida de los cortos son las galerías de arte, los museos y por supuesto la televisión y el cine.

Todos han rodado en 35 mm y para una gran parte de ellos trata de su primer filme. Aunque es oficialmente su primer trabajo profesional, Seuk-Hawn añade que antes ha realizado algunos cortos en la escuela de cine en la que ha estudiado. Robert ha realizado, siempre en el terreno de la animación, tres cortos. Y ahora, en el propio certamen hay otro, también de animación, que ha producido (Refreny de Wiola Sowa). Le gusta introducir en sus obras un tipo de animación experimental. Amir ha realizado su primer trabajo en 35 mm. Ha hecho otros para alguna cadena de televisión. En su filme, Hozour, los dos protagonistas son actores de “clase”: uno de ellos es un director y el otro ha trabajado en alguna de las películas de Kiarostami. Amir es periodista y crítico cinematográfico.

5-directores2.jpg

Unos han llegado al cine por afición, otros a través de escuelas de cine, como es el caso de Robert que ha estudiado en la importante escuela de animación de Cracovia, o de Laida que ha sido alumna de una escuela experimental de California. También Seuk-Hawn ha estudiado en una escuela de Estados Unidos.

Dominic pertenece a la asociación Kino, cuya máxima es rodar, rodar y rodar... Ha intervenido en producciones realizadas por amigos. Parece, por ese ansia de rodar como sea o con lo que sea, que hacen suya la máxima del filme que clausuró el certamen: Rebobine, por favor. Una propuesta que muchos años antes ya había realizado Jerry Lewis en su libro El oficio del cineasta.

Casi todos sus cortos hablan sobre la incomunicación, la soledad, la dificultad para amar. Admiten los realizadores que tienen una noción pesimista del mundo y que eso es lo que trasladan a sus películas. Personajes encerrados en algún lugar: una cárcel (Francia), una cafetería (Corea), un hotel (Irán)... y también en sí mismos o en un pasado difícil de superar (Canadá y Polonia). Para Laida, no se trata tanto de una forma negativa de aislamiento (a pesar que su filme se desarrolla en un desierto) como de un asentamiento en el amor (su corto experimental habla de la creación de una casa donde poder vivir el amor).

Aseguran que su mundo cerrado es una forma de explicar el mundo en general. Un microcosmos como forma de expresar un macrocosmos.

5-directores.jpg

Seuk-Hawn piensa que su corto, desarrollado en las fiestas navideñas, habla de la dificultad de los jóvenes para reintegrarse en el mundo del trabajo y... de las relaciones. Allí, en su país, a los 28 años (su edad) ni se encuentra trabajo, ni se tiene tiempo de hacer amistades y mucho menos de mantenerlas. Cada uno va a lo suyo.

Para Amir, su corto (una historia de dobles: un escritor que observa a otro escritor para finalmente descubrir que ese “otro” es él mismo) habla de la imposibilidad de los seres de saber quiénes son. Se trata de una búsqueda personal y de un acto de concienciación. Un director iraní que interpreta a uno de los dos personajes protagonistas quedó entusiasmado, nos comenta, cuando leyó el guión. Le recordaba el cine de Antonioni, al que admira enormemente.

ermano_olmi.jpgAquí, sorprendentemente, casi todos asienten en esa declaración del director. Conocen y son admiradores del cine de Antonioni. Sin embargo, a una pregunta mía sobre si conocen a Olmi (la noche anterior se había proyectado Cien clavos) la contestación es unánime: desconocen su obra y, por supuesto, ni idea de que procediera del campo documental o que fuera, en su primera época, un realizador que hiciese de todo (escribiera las historias, llevara la cámara, montase los filmes...).

Para este grupo de cineastas, el referente fílmico es Antonioni y su cine así parece demostrarlo. Seuk-Hawn, incluso, recuerda al director de Taiwán “antonionesco”, Tsai Ming-Liang, realizador entre otras de Goodbye Dragon Inn.

¿Y qué otros directores interesan a estos jóvenes cortometrajistas? ¿Van mucho al cine?

 En general afirman que sí, que ven mucho cine, todo el que pueden. Sus referencias son variadas. Dominic habla, además de Antonioni, de Almodóvar, Bergman, Douglas Sirk...

Marie distingue los directores clásicos, de los que ve poco cine, de los actuales. Le interesan sobre todo Fatih Akin, Ken Loach y Jane Campion.

Seuk-Hawn prefiere no ver cine cuando rueda. Le interesan los directores clásicos, entre los que incluye a Clint Eastwood.

Robert es claro. El realizador al que más admira es a Tarkovski, pero no por ello olvida a Antonioni, Buñuel, Hitch o Wong Kar-wai.

Laida, preocupada por el cine experimental, expresa su interés por la obra de Warhol. Tambien habla de Chantal Akerman, Claire Denise, Pedro Costa y, naturalmente, Antonioni.

Ante mi pregunta sobre si les interesa el cine de Jean Luc Godard, las respuestas van desde la indiferencia hasta el interés más o menos relativo. Amir se queda sobre todo con el Godard de los sesenta. A Laida le parece un realizador muy importante.

¿Y cómo hablan de incomunicación si entre ellos, siendo además de países diferentes, se llevan tan bien? Silencio que rompe entre risas Dominic: su amistad es superficial, pura fachada. El resto disiente, también entre risas.

La traductora tiene que irse al cine donde se pasan los cortos para introducir a los realizadores que presentan su obra. Y entre los que lo harán se encuentran Marie, Dominic y Laida.

hu84-dominic_amir.jpg

Pequeño comentario a unos premios

Sobre varias de las películas premiadas o mencionadas por el jurado hemos ya escrito. Es el caso de Revolver (Noruega) de Thor Bekkakiv (sorprendentemente premiada por sus valores humanos) o de Le parloir (Francia) de Marie Vernalde, así como de las interesantes obras de animación Tolerantia (Bosnia- Herzegovina), cuyo autor, Ivan Ramandán, nos comentó que era la primera película en 3-D que se realizaba en su país, y la simpática Dji vou veu volti (Bélgica) de Benoit Feroumont.

Brevemente diré algunas cosas del resto de las premiadas:

5-premiados.jpg

1. The note (Reino Unido), de John Greemhalgh, es un filme divertido que muestra los mensajes diferentes que va “creando”, para quien lo tiene en su poder, un trozo de papel perdido. El irónico final cierra perfectamente una película divertida, alejada del sentido apocalíptico de la mayoría de los filmes presentados.

2. Blaedrabylta (Islandia), de Grimur Häknoarson, es una película muy interesante, de estructura casi bergmaniana. Muestra el “amor” (imposibilitado por las circunstancias) entre dos expertos en lucha islandesa. Ambientes cerrados, buena definición de personajes, admirable atmósfera e interpretación y un final feliz (?). Un buen cortometraje. Dice lo preciso en el tiempo justo (21 minutos).

3. The sound of people (Irlanda), de Simon Fizmaurice es uno de los grandes cortos de esta edición. Un primer plano de un joven sirve para hablarnos de su obsesión por la muerte, a través de una serie de flashbacks que nos conducen a la muerte del abuelo y a la de un compañero del joven en una piscina. El plano final, inesperado, muestra al protagonista (del primer plano se pasa a un plano general del personaje y del lugar en el que se encuentra) participando en una competición: va a saltar al agua desde el alto trampolín donde se encuentran. Conciso, excelente en sus recursos fílmicos.

4. Chainsaw (Australia), de Den Tupicoff, fue premiada por partida doble (primer premio del concurso internacional y premio de la critica), pero personalmente no me parece el mejor filme. Realizada por un especialista en el campo de la animación australiana, cuenta una historia repleta de referencias cinéfilas desde una técnica cercana al pop-art. En el filme se unen Ava Gardner, los rodeos, Luis Miguel Dominguín y famosos toros australianos. No falta tampoco una estructura en la que se mezcla el filme didáctico con el publicitario. Los primeros minutos, por ejemplo, hablan de cómo utilizar una motosierra. Curioso pero alargado. Sus 25 minutos terminan por frustrar el experimento.

jurado_juventud.jpg

Fin y créditos finales

Ha terminado la 36ª edición. Huesca, como ha quedado escrito, debe seguir adelante. Y cumplir sus objetivos. Sin duda, sus largos años de lucha hacen que sea un festival de referencia entre los numerosos que hay en España. Si, como en este caso, además el evento tiene lugar en una pequeña ciudad de provincias, habrá que valorar muy positivamente el trabajo realizado. Que la 37ª edición sea una realidad.

No quiero cerrar los comentarios del Festival de cine de Huesca sin recordar a todos los que allí trabajan, por la ayuda y el soporte recibido. Sobre todo a Mirem, Gorka, Jorge de la Oficina de Prensa, así como a las personas que tan bien nos atendieron.

No podemos tampoco olvidar la desinteresada colaboración de Laura, traductora del festival, en la conversación con los cortometrajistas, en cuya “reunión” también nos acompañó Montse, integrante del equipo ejecutivo. Para ella y el resto del equipo regidor del certamen (Ángel, Lázaro, Alberto) nuestro mayor agradecimiento.

Adelante y hasta pronto.

hu57-alberto_sanchez.jpg
 
< Anterior   Siguiente >