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Bailando en la oscuridad |
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Para el rodaje nocturno de la larga escena del baile fue necesarios un ejército de trabajadores: 20 electricistas, 120 costureras, 200 teléfonos móviles que nunca llegaron, 150 artesanos a cargo de los decorados, además de un número elevadísimo de maquilladores, peluqueros, un sexador de pollos, cocineros, etc. Y un fisioterapeuta que acabó siendo el protagonista, ya que a todo el reparto se le subían los gemelos al final de cada jornada.
Muchos de los participantes en la escena del baile son los herederos de la aristocracia siciliana que presenta la película. Entre ellos se encuentran Gioacchino Lanza di Mazzarino, hijo adoptivo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. A estos no se les subían los gemelos, bailaban con las piernas de otros, mientras gritaban: danzad, danzad, malditos.
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