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LA CASA DE LA TROYA por Mr. Arkadin

La revista EN CADENA DOS quiere convertirse en un foro para la conversación "cinematográfica" entre estudiantes de cualquier nivel y materias. Es por eso por lo que abrimos nuestra página a vuestras consultas, a vuestros trabajos cinematográficos. Publicaremos en todo o en parte aquellas críticas cinematográficas que nos enviéis, así como trataremos de contestar a las preguntas que nos hagáis, o simplemente dialogaremos con vosotros sobre vuestras películas (y profesionales del cine) amadas o no queridas. Vuestros envíos no podrán exceder de 20 líneas mecanografiadas. Es imprescindible que hagáis constar domicilio, teléfono, número del documento de identidad o pasaporte así como, en caso de tenerlo, vuestro correo electrónico. Se pueden remitir al siguiente correo electrónico:

 

Antoni M. (Valencia). Como haber haberlas, las hay, pero otra cosa es que consigas trabajo gracias a ellas. Aunque seas portador de grandes habilidades te va a ser difícil. Contesto, claro, a tu pregunta sobre escuelas de cine. ¿O a la mejor querías preguntar como se puede "aprender" a dirigir? No es lo mismo una cosa que la otra. Las escuelas pueden enseñar los rudimentos del oficio pero no suponen una "carta libre" para hacer buenas películas. Algunos de los venerables directores de la nouvelle vague del cine francés no sabían ni siquiera que era una cámara, cuando se iniciaron en el (joven, que no viejo) oficio. La mayoría eran críticos, que es como decir gentes de mal vivir. Sabían que "era" el buen cine. Tenían ideas. Y aprendieron el oficio en el "plato" (como quien dice en la calle, vamos). Se cuenta que Chabrol "recibió" un visor el primer día de rodaje. Preguntó, según unos, por donde se miraba, según otros por la razón de aquel mecanismo. Tanto da...

Como a ti lo que te interesan (o lo que ahora te preocupa) son los sitios en los que se habla (o se indica) sobre la forma de dirigir, te daré una relación: en la rama de imagen de las facultades de ciencias de la información (universidades estatales o privadas con esa especialidad. Ahí, en la autónoma de Madrid - aunque no ha sacado el título... de momento- estuvo Amenábar), también en aquellas facultades (como la Universidad de Valencia) que tienen (Facultad de Filología) una especialidad de comunicación audiovisual (en unas y otras las necesarias prácticas se hacen en formato vídeo, eso si, normalmente en formato profesional digital), la escuela oficial de cine de Madrid (con dirección de Méndez Leite), la escuela de Barcelona (con profesores como Guerín)... Escuelas privadas con cursos adaptados a las circunstancias existen también en las grandes ciudades. El problema en estos últimos casos suele ser el alto coste de matricula y docencia. En ningún de los casos se asegura, al terminar la especialidad, poder trabajar en la profesión. Vía Facultad hay también la posibilidad de obtener una "buena" beca Erasmus para emigrar al extranjero, a una facultad de cine europea. Posibilidades, como ves, para todos los gustos. Ahora bien, si lo quieres es rodar, y cuantos antes mejor, lo que hay que tener son buenos padrinos (o que te toque un supermillonario premio). Es un método seguro. Insisto, lo mejor para hacer cine es entrar en contacto con la industria y formar parte - en cualquier oficio (todos válidos) - del mundo de la imaginación audiovisual. O, también, si eres joven y tienes (aun te queda) tiempo puedes dedícate a ir (si lo consigues) a los rodajes y mirar, convertirse en un perfecto voyeur.

Enrique O. (Sevilla). La broma de Mankiewicz en La huella comienza en los mismos títulos de crédito (están al inicio del film). Fue el último film del director y deseo hacer participe de su endiablado juego al espectador. En sus obras anteriores los personajes se dedicaban también a fascinantes (y complejos) juegos personales. En general eran dramáticos. El de esta obra maestra, impregnada de sana mala uva, no lo es menos. Planteamientos sociales (de clases) y culturales (de país) para un jeroglífico lanzado a la inteligencia. Un desafío en que el espectador se introduce desde el principio, entra también en el juego, participa de él. De ahí los falsos títulos de crédito iniciales. Los tiempos cambian. Cuando se estrenó hace años nadie pareció percatarse de esa maravillosa llamada de atención (tomadura de pelo para otros). Hoy son muchos (tu incluido) los que lo pregonan. Está bien que así sea. Eso quiere decir algo. A pesar de vuestra (se intuye por el tono de la carta) juventud sabéis hilar fino. No toda vuestra comida (o la de algunos) es tan indigesta como Tarantino y Cia (incluidos hermanos de cualquier calibre o sesudos Lynch de vía estrecha). Loor os sea concedido por vuestros conocimientos fílmicos. En La huella los actores son, por supuesto, únicamente dos - Olivier y Caine -, pero tan geniales que parecen veinte. Es una de las propuestas del juego: hacernos creer que así es. Por eso al comienzo, en los letreros iniciales, podemos leer que hasta (en el film) se "introduce" un nuevo actor, que interpreta por "primera" y "única" vez en la historia del cine el papel de inspector. Se trata en realidad del propio Caine convenientemente enmascarado. La idea es que no le conozca ni la madre que le parió y así dar el "pego" al ricachón de Olivier y de paso a los espectadores. Desde esta perspectiva Mankiewicz llega a esta sabia propuesta desde esquemas compartidos por otros directores: el cine (la obra cinematográfica) es la relación entre el director y los espectadores. Éstos deben aceptar estar entre los jugadores, sentarse a jugar con el director y los creadores de la película para tratar de descubrir las reglas que imperan en el desarrollo del film. Descifrar, en este caso, en La huella, el hermoso, cruel, peligroso y electrizante jeroglífico que se propone es lo bueno. La cuestión es llegar al final, aunque allí no se encuentre más que la muerte. También la sonrisa por haber obligado al contrario a ejecutar un salto mortal sin red. Algunos se lo montan así de sádico.

Por cierto te confío un dato que pocos conocen: Mankiewicz realizó entre esa obra maestra llamada El día de los tramposos (1970) y La huella (1971) un film en colaboración con Sidney Lumet (ese hombre que arremete contra todas las instituciones públicas y privadas: centros docentes, sanidad, policía...) titulado King, a filmed record y que permanece inédito en muchos países. Aquí tampoco lo hemos visto.

Víctor H. (Madrid).- Seguimos pendiente en muchos sitios de (Idiotas) la última película de Triers, la primera de ese enigmático Dogma del que me hablas y señalado como 95. En Madrid ya la tenéis por los cines. En algunos lugares parece que se verá antes la segunda obra de la propuesta "teológica". Es Fiesta (o Celebración), film que incluso está en la relación de las antesalas de los Oscars. El Dogma, que suena a Kieslowski, no es más que una "parida" de unos daneses para darse notoriedad. Fue en el festival de Cannes de 1995 y allí Triers y miembros de su equipo se dedicaron a elucubrar sobre como salir en los papeles. Firmaron un decálogo pecador del que había que huir. Los pecados eran hacer un cine artificial, muy elaborado. Había, también, que realizar un cine sencillo, sin guión, sin luces ni decorados. Muerte al artificio. Rompiendo olas ya estaba dentro de esa estructura, pero Idiotas va mucho más allá. Se rodó en vídeo, sin estridencias, de forma natural (los actores y actrices no tuvieron inconveniente en despojarse de sus vestidos y hacer "todo" lo que les apetecía). Su compañero "festivo" ha sido más comedido. Al parecer, con todo el cuidado que puso en componer un plano, se siente pecador. Su error le llevó a prometer que en el próximo film que realizase habría cinco minutos de fotogramas totalmente en blanco. Válidos o no, planteamientos como el de estos muchachos, no suenan más que a auténticas payasadas.

Luis D. (Madrid) Ya habrás leído el artículo de música (estupendo) de Sabín del número anterior de nuestra revista. Leyéndolo habrás comprobado que era cierto lo que suponías. La música de la mayoría de los trailers no tiene nada que ver con la partitura original. Detrás de esa música existen, varias veces, profesionales capaces de orquestar con celeridad. Un hecho prácticamente desconocido y del que te puede orientar el CD que nuestro compañero comentaba. Hay críticos que escriben de música de cine que ignoran este hecho, como puedes comprobar leyendo este mismo mes la contestación de una carta a un lector, de nuestro viejo y admirado compañero Mr. Belvedere en el último número (recién salido) de Fotogramas. El escribir músicas cortas y que a veces sean un reclamo para el film, sin apartarse un ápice de lo que luego será su música, es todo un logro.

Elisa M. (Valencia) Otra vez entre nosotros. Nos preguntas que cuando se estrena Happines (se supone que en Valencia, ya que en otros sitios se ha estrenado ya). Es una incógnita. Probablemente la razón se deba a que solamente se ha distribuido el film en versión original y el número de copias puesto en circulación es muy escaso. ¿Por qué? Difícil contestar. Quizás, en el caso de este film, se deba a la dureza que encierra. Sin embargo se ha estrenado en muchos cines Amigos y vecinos que no se queda muy atrás en cuanto dureza. Y ahí está el film en las salas comerciales, aunque la reacción de los espectadores haya sido más bien tibia cuando no de rechazo. El título de ambos film es irónicamente mordaz como la propia película. Los amigos y vecinos no parecen sobre el papel encerrar tal cantidad de engaños y miserias, de sexo (radiado), de frustraciones... Un (os) título (s) que llama al consenso, la alegría y la amistad esconde (n) veneno de gran eficacia. Por cierto ¿te has fijado en el parecido que existe entre el cartel publicitario de Happines y el de amigos y vecinos?

Ya que contesto a tu pregunta sobre la distribución de un film, te diré que son normales hechos como este, desgraciadamente la distribución y exhibición actúan al margen de los gustos de los verdaderos aficionados al cine. Por ejemplo te cito que en muchas ciudades españolas no se ha estrenado comercialmente el anterior film de LaBute, En compañía de hombres, como antes no se estrenaron (algunas de los títulos han sido recuperados por filmotecas, en pases televisivos), o lo hicieron de tapadillo títulos tan interesantes como El efecto dominó, En busca de Bobby Fischer, Teniente corrupto, Posibilidad de escape.

Hay film que se anuncian para su estreno en salas de cine y, sin que se sepa la razón, pasan directamente al vídeo. Ha ocurrido últimamente con Héroes a la fuerza dirigido por Diane Keaton, guión de Richard LaGravenese e interpretación de John Turturro y Andie McDowell y con Serenna (un film que no ha ido nada mal en el mercado norteamericano) de Gregory LaNava con Jennifer López.

El mundo de la distribución (incluido el del vídeo) es una total incógnita. Mucho pocos entienden como aparecen en vídeo títulos como la (tan estupenda como minoritaria) trilogía del iraní Kiarostami. Eso cuando no nos encontramos con títulos desconocidos e insólitos de comienzos del cine de sonoro. A que juegan, o que se juegan sus "comerciantes".

Emilia A. (Canarias), Ricardo C. (Madrid) Vicente S. (Valencia) Todos, de una o de otra forma, habláis del caso de Garci y (lo que llamáis) la compra de votos. Nuestra opinión queda explicada en el editorial de este número. No quisiera volver a decir nada de este asunto. Pero seguro que habrá que volver cuando (lo más probable entre otras cosas al haber ganado un Oscar en el pasado) a la película de Garci la nominen oficialmente como finalista a los premios de la mejor película extranjera. Si Garci quiere comprar votos (directa o indirectamente) está en su derecho. No es el único. Otra cosa es que luego le hagan caso. No es lo que peor me parece del (ayer) progre Garci. Me llena de estupor oírle decirle una y otra vez que es un "cineasta independiente", mientras suelta flores a Aznar y su séquito (las declaraciones sobre Alvarez Cascos no tienen desperdicio). Está (como opina en otra declaración) en su derecho de decir lo que le parezca pero que no se queje porque los demás hagan lo mismo y opinen sobre lo que dice o hace. Donde las dan las toman. Si tengo que decir algo que me parece mal de Garci es ante todo el exagerado partidismo de él y sus huestes en el programa de cine de los lunes. El ataque a Antonioni el día que se proyecto Las amigas es como para darse de baja para siempre al menos a la presentación y coloquio de estos "cinéfilos" (algunos parecen más bien "aspirantes" a serlo)

No deja tener gracia la frase de Vicente cuando escribe, con mucha ironía, que a este paso Garci va a terminar convirtiendose en la Leni Riefenstahl del "régimen". Esperemos que no sólo en lo "político", ya que la Leni era una cineasta como un pino.


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